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| Lo que se calla no se otorga | Enviado
por: Carlos A. Duarte caaduvoe14@yahoo.com.ar |
En
el actual conflicto entre un sector de la sociedad y el gobierno
nacional de la Argentina hay demasiadas cosas que no se dicen.
Los productores rurales callan. El Estado calla.
Veamos algunas de las realidades que se callan.
La industria agroganadera es una de las más contaminantes. Pesticidas, herbicidas, fungicidas se desparraman a lo largo y ancho del país con el único propósito de garantizar una cosecha rentable.
La industria agroganadera, por lo menos en Argentina, es la principal causa de deforestación en las provincias del norte argentino, Chaco, Santiago del Estero, Santa Fe, etc..
La industria agroganadera es causante de la pérdida irrecuperable de la biodiversidad en el país y de la pérdida de fertilidad del suelo. Pérdida que compensan comprando fertilizantes a las transnacionales que monopolizan el comercio internacional de granos.
Como consecuencia de la deforestación para el cultivo de soja transgénica la ciudad de Santa Fe ha vivido dos inundaciones en un lapso de cuatro años. Han reclamado y obtenido subsidios, exenciones y moratorias sin asumir nunca su responsabilidad en el desastre ‘natural’.
Pretende precios en el mercado interno equivalentes a los de exportación pero paga salarios del subdesarrollo. Lo peor de esto es que emplea la misma lógica mercantil que quienes les venden los insumos agrícolas.
Los cortes de rutas, además de ilegales, es una forma de protesta ilegítima porque perjudica a las víctimas de sus errores y causa un daño mayor al bien que se desea conquistar.
Finalmente, la industria agroganadera es la principal causa de la migración interna, de la expulsión de pueblos originarios de sus tierras, y del hacinamiento en las ciudades. La creación de fuentes de trabajo por medio de la industria de maquinaria agrícola no compensa ni mínimamente el desempleo rural causado por la modernización del agro.
El Estado también calla y mucho…
Calla que es agro dependiente. Si se desploman los precios agrícolas y cárnicos el Estado se vería en serios problemas para mantener el actual modelo económico.
Calla que la distribución de la renta y los servicios ha empeorado desde el 1995 a esta parte.
Calla sobre la deuda externa.
Calla sobre una política económica responsable donde se explique claramente de que forma se redistribuirán las retenciones recaudadas.
Calla que los precios internos están más altos en dólares (es cierto, un dólar devaluado) que en la crisis del 2002.
El Estado calla que la crisis es resultado de su inacción frente a la medida ilegal de los Asambleístas de Gualeyguaychú, transformados en un gobierno paralelo dentro de la Provincia, pagados por el mismo gobierno provincial.
Callan los jueces,
callan los legisladores, habla el poder… y esta demostrado que en
Argentina el poder de la industria agroganadera es enorme.
Es hora de empezar a decir las verdades en Argentina. Nadie es santo,
puro y salvador del país porque le va bien. En la época de Cavallo no
había piquetes porque el dinero del campo se iba al sistema financiero.
El pequeño y mediano productor quebraba por causa del mismo sistema
financiero. Ahora el dinero del campo emigra en valijas al Uruguay.
Donde en el litoral uruguayo el 35 % de la tierra pertenece a argentinos
y fue comprada en los últimos 6 años. ¿Esos son los patriotas que
cortan rutas y que salvan al país del desastre y parecen los únicos
que trabajan?
El problema no es la
moralidad individual. Hay productores agropecuarios muy buena gente y
también los hay de los otros. El problema es que son parte de un modelo
de producción que solo sirve a unos pocos y, en última instancia, a
dos empresas Cargill y Monsanto. Son esclavos de lujo que viven en
jaulas de oro. Salgan del modelo de agro producción vigente y verán
que las retenciones desaparecen solas. Pero no pueden… esto también
se calla.
Obviamente el tema da para mucho más y sería bueno escuchar reacciones
a estas reflexiones que comparto.
Carlos A. Duarte
DNI 92.337.914